4 de noviembre de 2009, 12:07 PM
BARCELONA (AP) - Las naciones africanas presionaron el miércoles a los paÃses desarrollados que asisten a las conversaciones de la ONU sobre cambio climático para que expliquen cómo reducirán sus emisiones de gases invernadero, mientras activistas ambientales hicieron sonar unos mil relojes despertadores fuera de la sede de las conversaciones, para recordarle a los delegados que el tiempo "se está acabando" para lograr un acuerdo.
Barcelona es la anfitriona de la ronda final de conversaciones antes de la cumbre del clima prevista para diciembre en Copenhague.
Los activistas acudieron a la ciudad española para recordar a los delegados de 192 naciones que queda muy poco tiempo para alcanzar un acuerdo histórico contra el calentamiento global.
Mientras los delegados conversaban detrás de puertas cerradas en España, acercándose a un clÃmax tras dos años de negociaciones, aumentaban los temores sobre qué se logrará este año para combatir el cambio climático.
El primer ministro de Suecia dijo que lograr un pacto legalmente vinculante probablemente sea imposible este año, mientras el primer ministro de Dinamarca dijo que no alcanzar un acuerdo en la conferencia del clima que inicia el 7 de diciembre en Copenhague, como se espera, serÃa "una desilusión masiva".
Un acuerdo parece cada vez más improbable este año porque Estados Unidos no está listo para comprometerse con una reducción especÃfica de emisiones hasta que el Congreso promulgue una iniciativa de ley para la defensa del clima.
La canciller alemana Angela Merkel hizo un llamado emotivo ante el Congreso estadounidense para que Washington tome medidas concretas. La mayorÃa de los republicanos reaccionaron impasibles, mientras los demócratas aplaudieron de pie.
El primer ministro sueco, Fredrik Reinfeldt, cuyo paÃs tiene ahora la presidencia rotatoria de la Unión Europea, dijo que hay pocas expectativas.
Después de reunirse con el presidente Barack Obama en Washington, Reinfeldt le dijo a la Radio Sueca que "un acuerdo obligatorio legalmente, como el que nosotros hubiéramos defendido en Europa, simplemente es imposible de lograr".
El anfitrión de la conferencia de Copenhague, el primer ministro danés Lars Loekke Rasmussen, dijo que será difÃcil recuperar la inercia si vence el plazo fatal. Exhortó a los jefes de gobierno a que intervengan para lograr un avance.
"Si los decepcionamos, será una desilusión masiva, un revés desde el cual no se podrá ver cómo podremos tomar impulso de nuevo", le dijo Loekke Rasmussen a reporteros.
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