5 de noviembre de 2009, 02:00 AM
Andrew Jacobs
The New York Times
GUANGZHOU, China.? Tal vez sea por la sonrisa fácil. O tal vez sean los ojos seguros de sà mismos e inquisidores. Cuando Mark Okoth Obama Ndesandjo entra en la habitación, su parecido con el presidente Barack Obama ?ambos comparten padre? resulta inconfundible, aunque difÃcil de identificar.
El padre, Barack Obama Sr., tenÃa una presencia imponente, la de un seductor con voz de barÃtono propenso a arrebatos de altivez. Los hijos resultaron reflexivos y muy seguros de sà mismos. En altura, tez y porte, son notablemente parecidos.
Obama casi no conoció a su padre, que abandonó el hogar cuando el actual presidente norteamericano tenÃa dos años. Ndesandjo, sin embargo, creció con la tumultuosa presencia de un hombre que, según dijo, llegó a odiar. "Mi padre me golpeaba y golpeaba a mi madre, y eso es algo que nadie puede hacer", dijo Ndesandjo, de 43 años, quien creció en Kenya, pero cuyo acento estadounidense es producto de las escuelas internacionales. "Era un hombre brillante, pero, tal como mi madre solÃa decir, era un verdadero fracaso social."
Durante la última década, mientras la carrera polÃtica llevaba a Obama a la cima de la nación más poderosa del mundo, la vida de Ndesandjo se derrumbó y luego volvió a recomponerse lentamente. Después de perder su empleo en Lucent, la empresa de equipamiento en telecomunicaciones, abandonó Estados Unidos en 2002 para empezar una nueva vida en China. Enseñó inglés, dio clases de piano a huérfanos y ayudó a un amigo a montar una cadena de restaurantes. El año pasado se casó con una china.
El presidente mantiene una relación mucho más estrecha con sus parientes por parte de su madre. Los amigos dicen que conoce a su medio hermano, pero que no tiene un vÃnculo cercano con él.
Hasta ahora Ndesandjo ha evitado a los periodistas, refugiándose en el anonimato de Shenzen, una ex aldea pesquera próxima a Hong Kong, que es ahora una ciudad de ocho millones de personas, en su mayorÃa nuevos habitantes. Sus amigos dicen que nunca habló de su parentesco con el presidente. "No querÃa tener nada que ver con el apellido Obama", declaró.
Pero ahora Ndesandjo decidió darse a conocer, tras haber escrito una novela autobiográfica, De Nairobi a Shenzen. Una novela de amor en Oriente, que describe sus vagabundeos, la pelea por su identidad racial, su búsqueda de aceptación en la China moderna y, más que nada, la lucha por entender a su padre. "QuerÃa encontrar en él algo que lo redimiera", dijo.
El viaje de Ndesandjo es un reflejo del viaje del presidente, cuya memoria autobiográfica, Sueños de mi padre.Una historia de raza y herencia, relata su propio impulso de hacer las paces con su padre, que abandonó a Obama y a su madre en Hawai. En total, Obama padre tuvo ocho hijos con cuatro mujeres; murió en 1982 en un accidente. Al final del libro, Obama llora ante la tumba de su padre, en un momento catártico. "Sentà que el cÃrculo finalmente se cerraba", escribió el actual presidente. "El dolor que sentà fue el dolor de mi padre."
Ndesandjo encuentra su propio final inventando el diario Ãntimo de su padre, que le aporta al protagonista del libro la posibilidad de entender el temperamento mujeriego, arrebatado y autodestructivo de su padre, estableciendo una analogÃa con la caÃda de Kenya en la corrupción y los conflictos tribales.
Los dos hijos, nacidos de madres estadounidenses pero criados a medio mundo de distancia, supieron poco uno del otro mientras eran jóvenes, y Ndesandjo se negó a llenar las lagunas de la relación. Esos detalles, dijo, quedarán para una autobiografÃa que está en marcha.
Sà dijo que el triunfo de Obama fue un momento de cristalización que lo impulsó a terminar su libro y lo obligó a enfrentar algunos temas que habÃa eludido. "Las emociones y las actitudes instaladas durante muchos años se derrumbaron en unas pocas semanas", dijo, con tono emotivo.
Como su medio hermano, Ndesandjo se debatió con temas referidos a su identidad racial. Su madre, Ruth Ndesandjo, es una judÃa estadounidense, nacida con el nombre de Ruth Nidesand, quien conoció a Obama padre durante su época de Cambridge, y que luego lo siguió a Africa.
Hacia el final de la campaña presidencial, dijo Ndesandjo, tuvo una pesadilla sobre su medio hermano. Una semana más tarde, abordó un avión con rumbo a Estados Unidos. Los dos hombres, contó, se saludaron con un prolongado abrazo y Ndesandjo le obsequió un pergamino de caligrafÃa pintado por él mismo. Se traducÃa más o menos asÃ: "Aunque estamos muy distantes, me siento próximo a ti".
Traducción de Mirta Rosenberg
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