2 de noviembre de 2009, 07:38 AM
Washington, 2 nov (EFE).- Los aspirantes a gobernador de Virginia y Nueva Jersey hacen hoy el último esfuerzo para las elecciones de mañana que coinciden con otros comicios locales que servirán para tomar el pulso polÃtico a demócratas y republicanos.
Las contiendas electorales llegan un año después de la victoria del presidente Barack Obama y se prevé que los analistas utilicen los resultados como un indicativo, aunque parcial, de la satisfacción popular con su mandato.
Una encuesta conjunta publicada la semana pasada por el diario The Wall Street Journal y la cadena de televisión NBC concluyó que la confianza de la opinión pública en el Gobierno está en el nivel más bajo de los últimos doce años.
Además la mitad de los estadounidenses respalda ahora la creación de un nuevo partido polÃtico.
Aparte de las citas de Nueva Jersey y Virginia, los votantes en varios distritos electorales de Nueva York y California elegirán a los polÃticos que cubrirán dos vacantes en el Congreso.
A eso se suman las elecciones a la alcaldÃa en Nueva York, Atlanta, Houston, Boston, Detroit y Pittsburgh, el referéndum en Maine sobre la ley a favor del matrimonio gay aprobada en mayo por los legisladores y la consulta en Ohio para ver si se permiten los casinos en el estado.
Las encuestas dan como favorito en Virginia al aspirante republicano, Bob McDonnell, con una ventaja en los últimos sondeos de más de diez puntos frente al demócrata Creigh Deeds.
McDonnell ha evitado ahondar en temas sociales como el aborto y se ha concentrado, en lugar de eso, en la situación económica en el estado, una estrategia que parece acertada.
De confirmarse los resultados que adelantan las encuestas, los demócratas perderÃan el control de la oficina del gobernador tras ocho años en el poder.
La victoria republicana llegarÃa además después de que el estado eligiera a un presidente demócrata en las elecciones del año pasado por primera vez desde 1964.
En Nueva Jersey, feudo tradicional de los demócratas, el actual e impopular gobernador, Jon Corzine, lleva una ligera ventaja al republicano Chris Christie.
La contienda se ha visto alterada por la aparición de un tercer candidato, el independiente Chris Daggett, un ex funcionario federal experto en temas medioambientales que no tiene oportunidad de ganar las elecciones pero sà podrÃa tener un impacto en los resultados.
Similar situación se observa en el remoto distrito electoral 23 de Nueva York, donde también hay un candidato independiente que ha ha atraÃdo una atención inusitada al desatar una guerra interna entre republicanos conservadores y moderados.
El ala más derechista del partido, con la ex gobernadora de Alaska, Sarah Palin, y el gobernador de Minnesota, Tim Pawlenty, a la cabeza han apoyado al candidato independiente conservador, Doug Hoffman, que se opone al aborto y al matrimonio gay
La aspirante moderada republicana a la vacante de la Cámara de Representantes, Dede Scozzafava, se retiró el sábado después de que las encuestas la situasen en un lejano tercer puesto.
Scozzafava ha dado su apoyo al demócrata Bill Owens, lo que otorga al Partido Demócrata la posibilidad real de hacerse con el control de un distrito que ha estado en manos republicanas desde 1871.
La disensión en las filas internas del Partido Republicano ha puesto de manifiesto que, independientemente de lo que ocurra mañana, la derecha estadounidense carece todavÃa de un frente unido.
Distintos observadores polÃticos señalan, por lo demás, que el interés en los candidatos independientes en Nueva Jersey y Nueva York refleja un sentimiento "anti statu quo" que, de continuar, podrÃa tener un impacto considerable en las legislativas del 2010.
Se espera, por lo demás, que el actual regidor de Nueva York, Michael Bloomberg, consiga mañana de nuevo la victoria.
Pero las contiendas que se prevé susciten análisis más sesudos serán las de Virginia y Nueva Jersey.
Los demócratas controlan ahora la oficina del gobernador y los representantes en el Congreso de ambos estados y una derrota representarÃa un traspié para el ahora partido en el poder.
Los republicanos, que perdieron el control del Congreso en el 2006 y el de la Casa Blanca en el 2008 confÃan en la que parece segura victoria en Virginia marque el comienzo de su recuperación.
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